la chica de la curva.

lánzate al precipicio clickando la imagen
uno de los momentos que recuerdo con nitidez en mi memoría era subiendo (o bajando) a Llamigu, el pueblo donde se celebraba la batalla de vino en las fiestas de su patrona: la virgen de loreto.
mis padres nos llevaban de ñajos en el land rover y yo sufría tanto en aquella carretera como nadie jamás sospechara. porque no recuerdo con claridad haber llorado a moco tendido, pero aún se me ponen los pelos de punta. igual eso explicaría porque lo he pasado tan mal saltando en paracaidas.
el caso es que los precipicios de esa carretera eran como las más profundas simas de Gondor, y la estrecha carretera hacía que el morro del coche pareciera iniciar el vuelo en una caída con consecuencias cataclísticas.
sería el final. mi mente menuda, escondida bajo el flequillo con mechas rubias, comodepeluquería,
se retorcía y se angustiaba.
ya de pequeña me gustaban las batallitas.
ese día mi madre vió unas cañas que le gustaron y salió a cogerlas en la curva, al borde de la carretera.
al borde del precipio!!
desde mi postura infaltil estaba flotando.
dios mio, no! tengo que salir volando pero mis piernas no me responden.
ya de
pequeñita
me gustaban
las batallitas.
ya sabía anticiparme al drama
asustarme demasiado,
estallar en pánico.
mira que recuerdo pocas cosas de mi infancia, nchst.